Comportamiento Embalse Lautaro (Altura)

19-05-2022 
Altura Embalse (m)11,99

2018: ¿Nos comprometeremos con el Lautaro 2.0?

“Olvidamos que el ciclo del agua y el ciclo de la vida son lo mismo”, decía Jacques Cousteau y durante el 2017 que nos deja, esta frase nos ha hecho sentido casi a diario.

Es que en una zona de riesgo constante de déficit hídrico, podríamos pensar que el valor del vital elemento es un imperativo, una opción casi natural…. Pero no.

A pesar de que el Embalse Lautaro no gestiona más de la mitad del agua que ingresa producto de los serios problemas de permeabilidad, pareciera que el ciudadano de a pie es más consciente de su importancia que muchas autoridades locales y nacionales. Es que para quienes deberían resguardar nuestro desarrollo y su sustentabilidad, perder agua pareciera ser un dato, una anécdota y no esa realidad dolorosa que representa para quienes trabajamos resguardándola.

Los millones de litros de agua que no han podido ser gestionadas se han convertido en impactantes notas de prensa, incluso a nivel nacional. Nadie comprende cómo en una de las zonas más áridas del mundo nos damos el “lujo” de semejante aberración.

Durante el año que nos deja, como Junta de Vigilancia del Río Copiapó y sus Afluentes, hemos sido casi majaderos a la hora de buscar respaldo a un proyecto que aseguraría la supervivencia del valle de Copiapó.

Frente a esto, la respuesta ciudadana ha sido fuerte, potente y comprometida. A la fecha, son miles los chilenos y extranjeros que han entregado su apoyo al Lautaro 2.0, un proyecto anhelado por nuestros regantes y valorado por nuestra comunidad.

La reparación contempla asegurar una capacidad de 12 millones m3 que permita una gestión eficiente de las aguas superficiales, otorgando seguridad de riego y, a su vez, dejar escurrir naturalmente las aguas a través de todo el valle. De esta forma, favorecería en el corto plazo, la coexistencia de diversos sectores productivos como agricultura, minería y sanitaria, ya que el río Copiapó cumpliría su función como recargador natural de los acuíferos durante los 365 del año.

El Lautaro 2.0 es una solución 100% de sentido común ¿Por qué?  Porque permite que el río cumpla con su función natural de regular el estado de la cuenca, sumando sus múltiples impactos positivos, beneficios sociales y bajo costo ya que los 25 millones de dólares representan sólo un 0.5% de lo que produce la región en un año.

Sin embargo, la respuesta de nuestras autoridades ha sido decepcionante. Durante años, nuestros esfuerzos han encontrado demasiadas puertas cerradas, múltiples promesas sin fundamentos, poca disposición y casi nula voluntad.

Y es por eso, que en épocas de reflexiones y evaluaciones, miramos con orgullo las más de 2600 fotografías de mujeres, hombres y niños que han reconocido la importancia de contar con un embalse reparado, y un río en la ciudad.

La campaña itinerante ha recorrido los principales centros cívicos y sociales de la capital regional en una iniciativa que espera recoger la impresión de los Atacameños, quienes han mostrado su apoyo en terreno, así como también en redes sociales.  Una muestra más de que el Lautaro 2.0 es un proyecto para Atacama y su gente.

Ellos, ciudadanos comunes, saben la importancia del agua para la vida y desarrollo de Copiapó y Tierra Amarilla.

Por cada uno de ellos, nuestros regantes seguirán luchando por conseguir lo que como región merecemos: un embalse que entregue certezas, que siga resguardando la seguridad de las personas en casos de desastres naturales como los aluviones de marzo de 2015, donde estoico contuvo millones de metros cúbicos que impidieron una catástrofe de mayores proporciones.

Hoy, cerrando un año lleno de sinsabores y alegrías, regantes, directores y funcionarios de la JVRC renovamos nuestro compromiso con el agua, con la vida y con nuestro embalse.

Sin mayores certezas, nuestras esperanzas ahora están situadas en la incorporación del Embalse Lautaro al Plan de Embalse priorizados a nivel nacional por la Dirección de Obras Hidráulicas, calificación que podría ser crucial a la hora de recibir recursos.

Sabemos que debe de dejar de ser un sueño y debe convertirse en una meta, un proyecto Región, con cronogramas, cifras y certezas para el desarrollo real de la Región, sus habitantes y las futuras generaciones- lo merecen.

 

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