EMBALSE LAUTARO: El silencioso protector del Valle de Copiapó

El lunes 27 de enero, nuevamente, los ojos de la región se fijaron hacia la cordillera, alertas al estado del Embalse Lautaro, única y añosa represa de la provincia.

Construido por la Dirección de Riego entre los años 1928 y 1942, con una capacidad original de 42 millones de m, está ubicado en la comuna de Tierra Amarilla, a 90 km al este de Copiapó.

Es una obra construida con fines de regulación de riego, que está en propiedad de los regantes asociados a la Junta de Vigilancia del río Copiapó y no fue diseñado, como EMBALSE REGULADOR de CRECIDAS ALUVIONALES.

Sin embargo, ha cumplido esta labor silenciosa, desde sus inicios, especialmente en los años:  1987, 1997, 2015, 2017, en los que fue protagonista de crecidas y aluviones.

Dado lo anterior, según la batimetría realizada el año 2007, su capacidad máxima sería de: 27 MM m3. Es decir, en los últimos 90 años ha perdido 17 MM de M3 de su capacidad original. Y es más, se estima que este valor podría ser mayor, ya que los aluviones del 2015 y 2017 depositaron material en el fondo de la represa, restando a su capacidad de acumulación.

En estos últimos aluviones ha contenido volúmenes de más de 7 millones m3, con un caudal instantáneo superior a 100.000 litros por segundo. Es decir, gracias a la existencia del embalse se ha evitado la bajada de grandes cantidades de agua y barro por el río Copiapó, con la consecuente destrucción de todo a su paso, en Tierra Amarilla, disminuyendo los caudales que son aportados lateralmente desde el valle hacia la cuidad de Copiapó, como sucede en las quebradas de San Antonio, Los Loros, Cerrillos, Paipote, etc)

Sin embargo, al parecer es solo en ocasiones como las de estos días, en donde ante una alerta de lluvias cordilleranas y el temor por ver el río crecer provoca que la mayoría de la gente se preocupe por el Embalse.

Y es en días como hoy cuando nos damos cuenta de la capacidad perdida con el paso de los años, capacidad que ha sido mermada específicamente conteniendo las crecidas desde la cordillera. Es que cuando vemos bajar las quebradas llenas de agua y sedimentos, recordamos el gran aporte que significa la única represa de nuestro valle, esa misma que ha resguardado la vida de los habitantes del Valle de Copiapó.

Hoy la ciudadanía puede estar tranquila. Ya que durante los actuales eventos meteorológicos de estos días -nuevamente y tal como en casi una decena de ocasiones desde su construcción- el embalse ha cumplido con su anónima labor.

Sin embargo, esta condición no será eterna, pues cada vez que ocurren estos eventos nuestro Lautaro pierde su capacidad de acopio y contención. Es por ello, que es nuestro deber el advertir y dejar de manifiesto, estas aprensiones para que la autoridad pueda incorporar al Plan Atacama, medidas o acciones aguas arriba del embalse, para evitar que siga perdiendo capacidad y así pueda seguir aportando a la seguridad del valle y protegiendo la vida de todos sus habitantes.

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