COMUNICADO DISMINUCION DE CAUDAL RÍO COPIAPÓ

La falta de infraestructura y obras que permitan una mejor gestión del agua, además del retorno a las condiciones de normalidad en los caudales de los afluentes del río Copiapó, y el peak de la temporada de riego, son algunas de las causales de la triste disminución en las aguas del río.

Bajo la actual legislación, el cauce natural de un río es un bien nacional de uso público; el uso de las aguas fue entregada por el Estado a privados, mediante derechos de aprovechamiento de aguas, aguas que en su mayoría son usadas para abastecer algún tipo de actividad productiva, generador de empleo para la Región.  Hasta el aluvión del 2015, y por más de 15 años, el río Copiapó permaneció completamente seco, debido al sobre otorgamiento de derechos de aprovechamiento de aguas, lo que provocó, que se agotaran algunas vertientes del río Copiapó en los sectores de Pabellón, el Pretil y la Chimba, vertientes que a pesar de los dos últimos aluviones no fueron capaces de recuperarse.

Los aluviones de los años 2015 y 2017, si bien, provocaron un terrible impacto en la región, también fueron motivo para que aumentara el volumen de los caudales, similares a los ocurridos en los años 1987 y 1997, aportando de esta forma, una gran cantidad de agua en sus distintos estados, y una gran acumulación de nieve en la cordillera. Estos hechos, favorecieron desde el año 2016, a que se iniciara un proceso de aumento de acopio de aguas en el Embalse Lautaro a pesar de su mal estado y a mantener caudales muy por sobre lo normal en el río Copiapó.

Desde el mes de septiembre del presente año, la condición de superávit desapareció, el río Copiapó en cabecera redujo su caudal de 3.200 [l/s] a 1.500 [l/s], y el caudal de la última vertiente activa del valle denominada  “La puerta”, ubicada en los Loros redujo su caudal de 3.200 [l/s] a 1.800 [l/s], es decir, el agua disminuyo en 3.100 [l/s],  y si a eso, sumamos que el 2018 las precipitaciones registradas fueron de solo 4 mm (Fuente JVRC), es decir, un déficit del 94% respecto del año anterior, lo cual refleja que la condición de los caudales va en descenso y se ira ajustado a la baja.

La JVRC, desde el año 2015 a la fecha, ha establecido criterios para aportar caudales en el río, realizado diversas gestiones con la autoridad, para aprovechar la condición de superávit hídrico (condición que hoy no existe) solicitando un trabajo en conjunto para que, mediante pequeñas obras fusibles, estas aguas puedan lucir como verdaderos espejos de aguas en beneficio de todos, como las construidas por la JVRC con la autorización de la DGA a la altura de avenida Estadio.

Adoptar medidas preventivas, es consecuente con el documento elaborado por la Dirección General de Aguas, “PRONÓSTICO DE CAUDALES DE DESHIELO TEMPORADA DE RIEGO 2018-2019” realizado por la División de Hidrología S.D.T N º 412 Santiago, de septiembre de 2018, cuyo objetivo es objetivo convertir el informe en una herramienta preventiva y de ayuda para enfrentar del mejor modo la situación hídrica del país en los meses venideros (DGA, Santiago, septiembre 2018).pronostico que compartimos e incluso nuestros caudales son menores a los proyectados.

El texto del documento, señala que “Como consecuencia de la escasez de precipitaciones del invierno, los caudales de los ríos de la zona que comprende el pronóstico se encuentran todos bajo sus promedios estadísticos y, en algunos casos, cerca de los correspondientes mínimos, es decir comienzan esta temporada de deshielo con caudales sostenidamente bajos y todos también menores que a igual fecha del año pasado”, en su parte conclusiva agrega que “La acumulación nival también está por debajo de sus promedios, siguiendo la tendencia de las precipitaciones líquidas. En general ambas variables además están por debajo de lo registrado el año pasado. A su vez, todos los ríos comienzan el período de deshielo con caudales inferiores tanto a sus promedios como a los de la temporada pasada. Es decir, se tiene un panorama inicial más pobre en recursos hídricos que al comienzo de la temporada de deshielo 2017-2018”.

Como organización, sabemos la importancia que tiene gestionar un río para todos, es por ello, que planteamos y promovemos generar un cambio real en la forma de gestionar el agua, mediante la recuperación del 61% del Embalse Lautaro, evitando su percolación, este sencillo cambio, permite disponer de una seguridad de riego y un caudal más estable año a año en el río Copiapó, el que complementado con obras fusibles en el río, permiten generar un hermosamiento del entorno y una recuperación de la biodiversidad.

 

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